José Luis Escobar Morán

Los periodos de alarma en grandes grupos poblacionales, como los que estamos viviendo, con encierro obligado y una situación de histeria colectiva que envenena las relaciones entre los seres humanos,


que como especie enfrenta socialmente los pequeños y grandes peligros; crea una situación disruptiva y de pánico colectivo, que nos pone fuera de nuestra de la cotidianidad habitual, afectando la salud mental de todo(a)s; pero que trae como respuesta, también social, excelentes obras de arte, que describen ese estado alterado como el que estamos viviendo.

Más allá de lo señalado por Vargas Llosa, con respecto a La Peste de Albert Camus; para el suscrito y la crítica en general, una de las obras cumbres de este importante pensador argelino francés y que pueden explicar la opinión de nuestro premio Nobel como originada por motivos extra literarios, existe una amplia literatura, empezando por los Cuentos de Canterbury de Chaucer o el Decamerón de Bocaccio; referidas al pánico del año 1000 y como lo enfrentaron las personas de aquella época.

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Después de las guerras mundiales, del hambre y las enfermedades que provocaron; Remarque y su magistral descripción de la vida de los soldados en Sin Novedad en el Frente, de J.P. Sartre y Con la Muerte en el Alma, y V. Gheorghiu La Hora 25 y otras tantas obras literarias monumentales en el género, que señalaban el fin de un ciclo histórico y el inicio de otro, generalmente expansivo y de grandes logros de la humanidad: en los campos sociales y económicos, nos cabría esperar que algo así sucediera, cuando acabe la emergencia generada por la actual pandemia.


Fuente: El Independiente de Granada

Indudablemente que el mundo se ha movido, incluyendo a nuestro País, mientras estamos encerrados; ya las cosas no serán iguales. Empezando de las clases virtuales, que problematizarán la formación de los estudiantes universitarios, que no podrán acceder a laboratorios ni bibliotecas, al menos mientras dure la emergencia. Así mismo, se reconfiguran las formas de atención a los estudiantes y a la población, todo tiende a digitalizarse, por lo que es previsible una ola de despidos de administrativos en el mediano plazo.

Frente a estas amenazas y otras que ya son realidades, como la “suspensión perfecta”, el teletrabajo, etc. nos hablan de otro mundo, más conflictivo y menos solidario; pero en ningún caso se ha tomado en cuenta la reacción de la población, quizá porque todos están encerrados en su casa, para protegerse del Coronavirus.


Que marcará un relevo generacional, no solo entre los creadores, también en todos los ámbitos de la vida. Un nuevo escenario,


Aunque el tema no era de los problemas laborales que se vienen, sino de un renacimiento en las artes, que ha sido la norma después de estas emergencias, se hizo necesario hablar de ello, porque el arte, la literatura entre ella, se encontrará y será producto de ese nuevo escenario, una manifestación absolutamente dependiente de la tecnología. Que marcará un relevo generacional, no solo entre los creadores, también en todos los ámbitos de la vida. Un nuevo escenario, caracterizado por la omnipresencia de la Inteligencia Artificial, en todos los órdenes de la vida, espero que como servidores de los humanos y no como sus enemigos.

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