Los bigotes son pelos largos como todos los demás del cuerpo, pero son mucho más sofisticados que el pelaje normal, crecen a partir de un folículo que está sellado por una cápsula de sangre llamada seno sanguíneo; estos folículos atraviesan ciclos repetidos de crecimiento activo y descanso.

Al tocar un determinado bigote, se dobla y empuja la sangre contra el lado opuesto del seno, amplificando el movimiento, activando nervios que envían un mensaje al cerebro, entonces un roedor puede decidir en qué dirección y hasta qué punto se mueve sus bigotes que crecen en hileras a cada lado de la nariz, brotan de las cejas y las mejillas y alrededor de la boca bigotes muy cortos. Las crías nacen con bigotes que ya se forman en el embrión cuando tienen un promedio de 12 días de edad, y las recién nacidas adquieren la capacidad de mover sus bigotes hacia adelante y hacia atrás a los 12 días posteriores al nacimiento.

En el transcurso del ciclo de crecimiento y descanso del folículo, el cabello crece, permanece en su lugar por un tiempo, luego se cae y en su lugar crece un cabello nuevo. El mensaje eléctrico del folículo del bigote dispara un camino hacia un área del cerebro llamada corteza cilíndrica. La corteza barril del roedor es responsable de procesar todos los mensajes que llegan a través de los bigotes. La corteza en forma de barril ocupa una gran parte del área somatosensorial del cerebro del roedor, el área que se ocupa del tacto; por el contrario, gran parte de la corteza somatosensorial humana está dedicada a nuestras áreas sensibles como las manos, las yemas de los dedos y los labios.

La corteza en forma de barril está dispuesta como un mapa: el nervio de cada bigote va a un punto de la corteza (llamado barril, debido a su forma), y la disposición espacial de la corteza en forma de barril refleja la disposición espacial de los bigotes. El mapa de los bigotes de la corteza está determinado por la experiencia durante el desarrollo y continúa modificándose en los adultos. Si a un adulto se le corta el bigote, en unas pocas horas o días el cerebro se adaptará: el barril correspondiente en la corteza se atrofia y los barriles vecinos crecerán para compensar. Si se recortan los bigotes de un roedor de modo que algunos sean más largos que otros, el cerebro del roedor se adaptará después de aproximadamente una semana.

Si se extrae el folículo del bigote de un roedor neonato, el barril correspondiente no crecerá, pero los barriles vecinos crecerán para compensar. Un roedor que crece sin bigotes termina con un cableado cerebral anormal y, cuando es adulto, su cerebro no tiene tanta plasticidad (capacidad de adaptarse a los cambios) como el de uno que crece con bigotes normales, y es que, un roedor que crece sin bigotes no se orienta ni discrimina las texturas de las superficies tan bien como un roedor normal (Costandi et al., 2021).

Referencias:
  1. Costandi, M. (2021). Neuroplasticidad. Massachusetts Institute of Technology. Edc. Universidad Católica de Chile. ISBN 978-956-14-2762-4

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