Fuente: Escuela de Negocios y Dirección
Uriel Rigoberto Quispe Quezada
uquispe@unah.edu.pe

Hacer negocios en tiempos difíciles significó una experiencia nada agradable, toda vez que estuvo en juego múltiples factores que no permitieron desempeñarse a su plena capacidad, gran parte de la industria se vio afectada por las decisiones asumidas de parte del gobierno, en salvaguarda intereses nacionales de seguridad sanitaria.


Es conocedor que las empresas y negocios se vieron afectadas en su capacidad de generar ingresos, por la suspensión de actividades, que dificultó a éstas tener liquidez con el fin de  cubrir sus múltiples obligaciones en el corto y mediano plazo, éstas incluidas el pago a sus proveedores, acreedores, personal, y demás compromisos asumidos, toda vez de que estas organizaciones es dinámico y bajo un enfoque de sistema abierto, cuya relación está íntegramente interrelacionado con múltiples actividades en la generación de productos tanto bienes y servicios.

Mas allá, de la paralización que han sopesado, se ha visto en serias dificultades a la hora de su reactivación y reinicio en las operaciones, bajo distintas condiciones, producto de las restricciones propias de la pandemia, que obligó a que éstas deben estar supeditadas a una serie de condicionantes y adaptaciones empresariales.

No obstante, gran parte de las empresas presentaron deficiencias a la hora de afrontar con éxito, debido a las limitaciones de movilidad de la población, las empresas tuvieron que modificar sus estrategias comerciales a fin de llegar sus productos hacia sus clientes, entre las principales modalidades de ventas según reportes del Instituto Nacional de Estadística e Informática- INEI, se implementaron en la capital lima la modalidad presencial-delivery un 26%, vía on-line un 25% y sólo el 24% operó de manera presencial.


Además, no sólo se presentó problemas operacionales, sino a su vez el 77% de las empresas presentaron, disminución de la demanda de sus productos, el 59% reportaron altos costos de implementar protocolos de seguridad sanitaria, un 52.8% retrasos en los cobros de sus facturas, 50.4% paralización de la producción y 45% pérdida de capital de trabajo, y en otros.

Fuente: Proyase

En relación a la participación de sus trabajadores gran parte de las empresas han tenido que flexibilizar horarios laborales, reduciendo las horas trabajadas y otorgando vacaciones adelantadas, entre otras medidas, adaptándose al trabajo mixto (presencial y remoto) o íntegramente remota.

Las decisiones tomadas de parte del ejecutivo en aras de la reactivación económica promovida a través de Reactiva Perú, sólo un 20.1% se acogieron a esta medida de suspensión de pagos de impuesto a la renta, otros se vieron obligados a optar por la ampliación de plazos de pérdidas tributarias, y sólo una pequeña fracción accedió al Fondo de Apoyo Empresarial a la MYPE, sin embargo muchas empresas que no pudieron acceder a este beneficio justificaron los motivos por los trámites y/o requisitos excesivos o el algunos casos desconocían las medidas.

Ante esta realidad, los negocios tienen que tomar a futuro acciones que les permita adelantarse ante estas circunstancias, implementar adecuadamente planes de contingencia, que minimicen los posibles riesgos, adecuar sus estrategias comerciales bajo la experiencia vivida y estar preparados ante cualquier evento de esta naturaleza.

Fuente:

INEI

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